El agua sustituye al aceite: la nueva era de la lubricación industrial

En la industria del metal, procesos como la estampación de piezas o el curvado de tubos han dependido históricamente de lubricantes a base de aceites minerales. Pero la tendencia está cambiando: los lubricantes en base agua de la firma Irmco están irrumpiendo con fuerza y transformando la forma en que las fábricas trabajan.

  • Más eficiencia, menos residuos

A diferencia de los lubricantes tradicionales, los de base agua no dejan restos grasos en las piezas. Esto significa que, en muchos casos, ya no es necesario lavar o desengrasar antes de soldar o pintar, lo que ahorra tiempo, agua y energía.

  • Un ahorro directo en costes

Menos pasos en la línea de producción implica menos gastos y mayor productividad. Además, al ofrecer una lubricación más uniforme, estos productos prolongan la vida útil de las herramientas y reducen los rechazos de piezas defectuosas.

  • Seguridad y sostenibilidad

Son lubricantes no inflamables, sin nieblas de aceite ni vapores molestos, lo que crea entornos de trabajo más seguros y limpios para los operarios. Y, al estar libres de aceites fósiles, su huella ambiental es mucho menor, lo que facilita a las empresas cumplir con las exigencias crecientes en sostenibilidad.

  • Una apuesta estratégica

Lo que hace pocos años se veía como una opción experimental hoy se ha convertido en un factor competitivo. Adoptar lubricantes en base agua ya no es solo una cuestión técnica, sino una decisión empresarial que mejora la eficiencia, la seguridad y la imagen de marca.

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